jueves, 30 de noviembre de 2017

Mi banco de memoria II

Mis bisabuelos Felipe Vilas Moreno y Josefa Díaz Portillo

A mi bisabuelo Felipe no llegué a conocerlo; decían que mi padre era su vivo retrato: Alto, espigado, muy rubio y con los ojos muy verdes.

Una vez al mes mis padres nos llevaban al Palenque a visitar a mi bisbuela Pepa y a mis tíos abuelos. Los recuerdos que conservo de ella siguen muy definidos en mi memoria: El pelo muy blanco recogido en un moño bajo; un rostro agradable y de rasgos fuertes que expresaba el carácter decidido y valiente de una mujer resuelta; el cuerpo esbelto, vigoroso, de piel muy blanca, enfundado en una bata azul marino con pequeñas florecillas blancas; su voz, firme y de marcado acento granadino. Ahora, pasados casi sesenta años de aquellos recuerdos, continúo teniendo la sensación de no estar frente a una anciana, tal era la fuerza que irradiaba su figura.

Mis bisabuelos: Felipe Vilas Moreno y Josefa Díaz Portillo se habían casado en la iglesia de San Andrés en la calle Elvira de Granada. Vivían junto a sus tres primeros hijos (José, Enrique y Carmela) en una casa de vecinos junto a la puerta de Elvira.

De la familia granadina solo recuerdo a una hermana de mi bisabuela: La "chacha" Carmen que alguna vez, sobre todo en verano, venía a visitarnos a Priego.

Que mis bisabuelos y sus hijos fueran a vivir a Priego de Córdoba se debió al deseo de establecerse por su cuenta; mi bisabuelo Felipe trabajaba como pintor en unos talleres granadinos dedicados a la construcción y reparación de carros, calesas y todo tipo de vehículos de transporte. Mi bisabuela, por otra parte se había especializado en la realización de asientos, tanto de trenzado de anea como de cuero y capitoné.

El contacto con los transportistas que hacían el servicio Granada-Priego, determinaron que mis bisabuelos escogieran Priego de Córdoba como el lugar más adecuado para ello y allí se trasladó mi bisabuelo, dejando al resto de la familia en Granada, para montar su casa y negocio.


Plaza del Palenque con el Pósito y el Teatro Principal
a finales del siglo XIX. Foto de García Ayola
(Fototeca de Enrique Alcalá Ortiz) 
El Palenque fue el lugar escogido para su taller de pintura y carrocería por la idoneidad del lugar; en el se ubicaba el Teatro Principal y el Pósito (Depósito municipal de cereales), la posada del Marqués, herreros y herradores, talabarteros, arrieros y todo tipo de oficios y los servicios relacionados con el transporte y los animales de tiro o de carga.

Llegó el momento en que mi bisabuela Pepa consideró que ya era demasiado tiempo el que llevaba mi bisabuelo Felipe solo en Priego y ella y los hijos en Granada. Así fue como un buen día decidió reunirse con su esposo. Tomó el camino a Priego y en dos jornadas se presentaron en El Palenque, ella y sus tres hijos.

Con toda la familia ya en Priego, mis bisabuelos progresaron en el negocio familiar trabajando duro y de sol a sol, sacaron su numerosa familia adelante con dignidad, constancia y mucho esfuerzo. Mi abuelo Enrique, el segundo de los hijos, entró a trabajar en el taller de carpintería y ebanistería del maestro López (El Lucentino), luego de algunos años y siendo ya un maestro en el arte de trabajar la madera, montaría su propia carpintería en la calle Montenegro cuando casó con mi abuela (Carmen Montoro Serrano).

En Priego se amplió la familia con otros tres hijos: Antonio, Juan de Dios y Luís. Mi tío-abuelo Antonio continuó el oficio familiar de carrocería y montó su propio taller en el Santo Cristo cuando casó con mi tía Aurora; junto a él, trabajaban en el taller sus hijos Encarnación y Felipe. Mis tíos-abuelos Antonio y Aurora fueron los padrinos de boda de mis padres así como los de mi bautismo y el de mis hermanos Antonio y José Enrique.

Mis tíos-abuelos José, Carmela, Juán y Luis siguieron solteros, viviendo y trabajando en la casa familiar del Palenque junto a mi bisabuela, hasta el final de sus días.

Mi bisabuela Pepa enviudó joven y siguió dirigiendo la empresa familiar hasta que un día de primavera, en la feria de San Marcos, abandonó la vida y entregó su cuerpo a la tierra de Priego de Córdoba, el pueblo que fue su hogar y el de sus descendientes, desde que a primeros del siglo XX decidiera prosperar lejos de su amada Granada.


Datos biográficos:

Felipe Vilas Ulloa: Santiago de Compostela
Mª Rosario Moreno Aragón: Granada

Manuel Díaz Sánches: Granada
Isabel Portillo Bravo: Granada

Felipe Vilas Moreno: Granada, 1869 - Priego de Córdoba, 13/5/1928
Josefa Díaz Portillo: Granada, 1871 - Priego de Córdoba, 18/4/1960

José Vilas Díaz: Granada - Priego de Córdoba, 7/11/1969

Enrique Vilas Díaz: Granada, 1893 - Málaga, 14/9/1976
Mª del Carmen Montoro Serrano: Priego de Córdoba, 13/7/1894 - 30/6/1972

Carmen Vilas Díaz: Granada, - Priego de Córdoba, 20/1/1981

Antonio Vilas Díaz: Priego de Córdoba, 11/2/1907 - 8/11/1983
Aurora Moreno Sabonet: Priego de Córdoba, 12/11/1910 - 20/11/1990

Juan de Dios Vilas Díaz: Priego de Córdoba, 22/2/1910 - 26/2/2000

Luís Vilas Díaz: Priego de Córdoba, 15/11/1913 - 16/9/1970

Mi agradecimiento a Enrique, archivero de la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción y a Luís y Juan Manuel por la localización de estos datos en el archivo del cementerio municipal de Priego de Córdoba.

No hay comentarios: