sábado, 24 de octubre de 2015

Mi banco de memoria I

Mis primeros días
Siguiendo la costumbre, mi madre fue a parirme en casa de mi abuela materna, mi abuela Pepa, un viernes 24 de octubre de 1952.
Asistió a mi nacimiento, como matrona, Luisa Zurita; Luisa era también vecina y amiga de mi madre. Su madre y hermana también eran matronas.
Nací de nalgas y el parto se complicó hasta el punto de llamar al médico, pero cuando este llegó yo ya había nacido y estaba en brazos de mi tía Antonia. Mi tía Antonia, nada más nacer, me acurrucó en sus brazos para darme calor. Ese afecto fue mutuo a lo largo de los años.
Mis padres, Remedios y Enrique, se habían casado el 10 de noviembre de 1951 en la Parroquia de la Asunción. Eran novios desde que tenían trece y doce años respectivamente. Mi padre siempre había estado enamorado de mi madre, una niña menudita y muy guapa que vivía en la Villa con sus padres y sus seis hermanos, en la planta baja de la casa alquilada al presbítero D. José Burgos Serrano, al fondo del callejón que hay entrando en la calle Real, por la plazuela de Santa Ana y que corresponde al número 3 de esta calle. Guardo un vago recuerdo de esta casa; yo era muy pequeño cuando mi abuela y mis tías emigraron de Priego a Badalona, en la provincia de Barcelona, como muchos otros andaluces, en 1955.
De la casa de la Villa, recuerdo que la puerta de entrada, daba paso a un zaguán de donde partía una escalera que ascendía al piso superior, donde vivía otra familia y en él, a los pies de la escalera, estaba la fuente. Al fondo el patio y en el lateral derecho la entrada a la vivienda de mi abuela.
Mi abuelo, José García Rojas, era natural de Montefrío provincia de Granada, estaba viudo y tenía dos hijos, cuando se casó con mi abuela, Josefa Muñoz Bermúdez, natural de Algarinejo también de la provincia de Granada. Falleció, en 1937, en plena guerra civil. A su velatorio se acercó a dar el pésame el niño Enrique Vilas Montoro y son esas fechas las que mis padres consideran como el comienzo de sus amores a la temprana edad de los 12 años de mi padre y los 13 de mi madre.
Mis abuelos maternos, antes de vivir en Priego, lo habían hecho en Montefrío y allí nacieron mis tíos Manuel, Antonia, Pepe, Dolores, Josefa y mi madre, Remedios; mi tía Concha nació en Huétor Tajar y mi tia Rosario lo hizo en Priego.
En Priego se le conocía por "El Madroñero", la venta ambulante de madroños, algarrobas y otras fruslerías, era junto al puesto de tejeringos de mi abuela Pepa, la fuente de ingresos de la familia. Era ese menester con el que se ganaban honradamente la vida e iban sacando los hijos adelante hasta que estos tenían edad de trabajar, que siempre era a edad muy temprana. Nunca el calificativo de “proletaria” podría haber definido mejor la clase social de mi familia materna. Yo tengo la conciencia y el orgullo de ser de esta Clase. 
Cuando se casaron mis padres, mi madre se trasladó a casa de mis abuelos paternos, en la calle Montenegro y allí volvió conmigo cuando se repuso del parto.
En la calle Montenegro, mi abuelo Enrique y mi abuela Carmen tenían su casa y el negocio familiar, una carpintería. En esta casa vivían mi tío Pepe, hermano mayor de mi padre con mi tía Carmen, entonces embarazada de mi primo Enrique y mi tía Carmela, hermana menor de mi padre.
En noviembre de 1952, a los 13 meses, nos fuimos a vivir al compás de San Francisco, en la casa que la hermandad del Nazareno tenía habilitada para el sacristán del templo de San Francisco. Esta fue mi casa y la de mis hermanos Antonio y José Enrique, hasta que en septiembre de 1966 nos trasladamos a vivir a Madrid.

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